jueves, 15 de octubre de 2009

Celadores del hospital de Mérida denuncian "inseguridad" tras sufrir una agresión


no disponen de vigilancia frente a pacientes

Los celadores del hospital de Mérida denunciaron este miércoles la situación de "inseguridad" en la que trabajan, debido a que no disponen de vigilantes en los accesos al centro y sufren amenazas de "manera frecuente" por parte de pacientes, una situación que tuvo su escenificación el pasado viernes, 9 de octubre, cuando una sanitaria sufrido fue "brutalmente" agredida presuntamente por tres mujeres de etnia gitana.

María del Carmen, la celadora atacada, señaló en declaraciones a Europa Press Televisión que las agresoras, que estaban visitando a un enfermo, le insultaron, le pegaron puñetazos y patadas en la cara y las piernas y la arrastraron por el pasillo del hospital por los pelos hasta que sufrió un desgarro en el cuero cabelludo.

En concreto, los hechos ocurrieron a las 20.00 horas del pasado viernes, cuando la víctima, que ocupaba su puesto de celadora en la entrada principal de hospital, ordenó a las mujeres que abandonaran las instalaciones, debido a que la hora de visitas había finalizado.

Fue entonces cuando las tres agresoras amenazaron verbalmente a la trabajadora, invitándola a no acudir a su puesto al día siguiente, porque la "iban a matar". Pero de los insultos y amenazas, las mujeres pasaron a agredir a la empleada hasta que el resto de trabajadores del centro hospitalario intermediaron para evitar que la paliza continuara.

Una de las mujeres fue controlada por los compañeros del hospital, aunque las otras dos continuaron con los golpes y fue necesario que varios familiares, que se encontraban en el hospital, las detuvieran.

HUIDA DE LAS AGRESORAS.

Aunque en plena agresión, la dirección del hospital ordenó cerrar las puertas del recinto "de inmediato", las tres mujeres lograron escapar y, de momento, se encuentran desaparecidas y hay una orden de búsqueda y captura, según indicó la empleada agredida.

La mujer presenta contusiones en la cabeza y el tobillo y se encuentra "muy mal" psicológicamente. Según María del Carmen, los "ataques verbales" son "frecuentes" en la puerta de acceso del hospital emeritense, aunque la agresión sufrida le hace "sentir pánico", sobre todo porque las mujeres, pueden volver y no hay agentes se seguridad que velen por su integridad física y por la del resto de empleados de manera permanente.

En este sentido, María del Carmen explicó que "sólo" existen dos agentes de seguridad para todas las instalaciones. Ambos tienen que repartirse por todas las plantas del centro y recorrer todo el hospital de manera constante, por lo que pueden permanecer de manera fija en las puertas de acceso, como sucede en otros centros sanitarios.

HOSPITAL EN UNA ZONA CONFLICTIVA.

El hecho de que el centro se encuentre en el Polígono "Nueva Ciudad", en el que habitan muchas familias de etnia gitana y musulmana, supone, según la celadora, que la situación que viven los profesionales sanitarios se agrave y se produzcan situaciones de constante conflictividad.

La trabajadora del centro extremeño confesó sentirse "abandonada", tanto en la situación que vivió, como, según declaró, durante los primeros momentos que permaneció en la sala de Urgencias, donde pasó más de una hora para ser atendida, pese a las lesiones y el estado anímico que presentaba.

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