sábado, 25 de junio de 2011

El aumento de los costes pone en peligro la rentabilidad de la flota atunera española


Los armadores aseguran que la normalización de las capturas en los últimos meses no compensa el encarecimiento del combustible, el gasto en seguridad privada y el precio de las licencias

P. PIÑEIRO | VIGO La flota atunera española que faena en aguas del Índico y del Atlántico -con gran parte de tripulantes gallegos- vive "momentos difíciles" en los que la rentabilidad de las empresas armadoras se ve lastrada por el importante incremento de los gastos de explotación. Algo que, solo en parte, compensó el año pasado la "cierta normalización" de las capturas en comparación con ejercicios anteriores.

Esta es la denuncia del director gerente de la Asociación Nacional de Buques Atuneros Congeladores (Anabac), Juan Pablo Rodríguez, una de las dos asociaciones de armadores de esta flota. Rodríguez dibuja una situación "complicada" de una actividad marcada por la constante amenaza de los piratas somalíes. "Los gastos de la seguridad privada son muy elevados y, aunque valoramos los esfuerzos que hace la Administración, suponen un desembolso importante", señala Rodríguez. Los armadores habían criticado en las últimas semanas el incumplimiento del Gobierno de parte del acuerdo de ayudas que, precisamente, el Ministerio de Medio Marino, renovó el pasado día 10. El Estado había asumido el pago del 25% del coste de embarcar a cuatro agentes armados por buque -que representan unos 10.000 euros por barco al mes, según fuentes del sector- y las autonomías donde los atuneros tienen su base otro 25%.

En paralelo, la flota señala otros "serios" problemas que condicionan las cuentas de resultados: el incremento del precio del gasoil, la reducción de los acuerdos de pesca de la UE, el mayor coste de los pactos empresariales para lograr licencias de pesca y el revés que padece esta flota desde finales de 2010 por el conflicto político y armado en Costa de Marfil, que obligó a buscar puertos alternativos al de Abiyán, vetado unos meses. El único dato optimista que señala Rodríguez es que el año pasado las capturas recuperaron valores "normales" tras varios descensos de entre un 30 y un 35% en el Índico. Según datos aportados en 2009 por el sector, la reducción ese año fue de entre 50.000 y 60.000 tonelada frente a la media anual, unas 200.000 toneladas, que cubre cerca del 40% de la demanda de la industria atunera española.

Por lo que respecta a la situación actual en el Índico, los armadores afirman que "se vive una cierta tranquilidad, porque seguridad ya no hay nunca", por la actual temporada de monzón -que dificulta la salida al mar de los piratas- y por encontrarse ahora faenando en zonas alejadas de Somalia.

La piratería marítima costó al mundo entre 7.000 y 12.000 millones de dólares -de 4.800 a 8.200 millones de euros- el pasado año. Es el coste estimado, sumando todos los factores que intervienen en esta actividad ilícita, que figura en un informe de la fundación privada One Earth Future y recogido por la Asociación de Navieros Españoles.

El coste de los rescates pagados para liberar buques secuestrados aumentó de forma espectacular. Mientras en 2005 la media de los rescates fue de unos 102.000 euros, en 2009 alcanzó los 2,33 millones y en 2010 el promedio se situó en 3,72 millones. El año pasado, según el estudio, marcó un récord en el coste de los rescates.

Para algunos buques, la opción más segura o económica es evitar las zonas de riesgo tomando una ruta alternativa más larga, alrededor del cabo de Buena Esperanza. Esta opción tiene un coste de hasta 2.000 millones al año y supone añadir 2.700 millas en las rutas desde Arabia Saudí a Estados Unidos, por ejemplo, lo que supone una reducción del 17% en la productividad del buque.

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