jueves, 29 de septiembre de 2011

CÁDIZ Condenan a un vicario de la Catedral Vieja por robar en un centro comercial

Condenan a un vicario de la Catedral Vieja por robar en un centro comercial

El séptimo mandamiento de Dios dice: «No robarás». Aunque a José R. L, uno de los dos sacerdotes vicarios de la Iglesia de Santa Cruz (Catedral Vieja), se le ha condenado por sus pecados según la ley de los hombres, porque trató de robar varias prendas de bastante valor en El Corte Inglés de Cádiz.
Cuando el vigilante de seguridad del centro comercial lo sorprendió 'in fraganti' -el pasado jueves 22 de septiembre, alrededor de las 15.47 horas-, el sacerdote llevaba encima dos camisas de marca, dos jerseys y una chaqueta, que había escondido en el interior de una especie de maletín de ordenador. Todo lo sustraído costaba más de 1.000 euros, así que al cura se le imputó un delito de hurto, que se aplica a los robos en los que el ladrón no utiliza violencia. Curiosamente, no se tuvo en cuenta que el sacerdote utilizó unos alicates con los que reventó las alarmas de seguridad que llevan las prendas, y así pasar desapercibido por el control magnético de salida.
El pasado lunes, José R. L. confesó todo lo que había hecho y admitió su culpa ante el juez Número 1 de Instrucción de Cádiz, que celebró un juicio rápido en el despacho del juzgado de guardia de al capital. La Fiscalía pedía para el sacerdote tres meses de prisión por el delito de hurto en grado de tentativa, pero como José R. L. reconoció los hechos, se le redujo finalmente la pena a una multa económica que no supera los 800 euros. Además, ya que se recuperaron las prendas robadas, también tendrá que hacerse cargo del pago de los daños que causó en las alarmas destrozadas.
Reincidente
Según las fuentes consultadas, al sacerdote no había estado fichado hasta ahora por la Policía, ni tenía antecedentes penales por robo. Sin embargo, el vigilante de seguridad que acudió al juicio a declarar como testigo aseguró que ya había sorprendido a José R. L. en diversas ocasiones robando, aunque a la vista del historial judicial del sacerdote, el guarda privado debió de tener caridad con él y decidió hacer la vista gorda. Hasta ahora, claro. Ya que el volumen de lo robado excedió los 400 euros, a partir de lo cuales se considera que se ha cometido un delito, en lugar de una falta. Como el vicario reconoció los hechos y se conformó con la condena, la sentencia ha pasado a ser firme.
En el Obispado de Cádiz, ayer aún no se había decidido qué medidas disciplinarias se adoptarían contra el sacerdote, que además de vicario de la Iglesia de Santa Cruz, era director espiritual de dos de las cuatro hermandades que tienen sede canónica en la Catedral Vieja. «Ahora estamos aún pendientes de saber qué ocurrió exactamente, de hablar con él para que nos explique que le pasó», declaró ayer a este periódico el vicario del Obispado, Guillermo Domínguez Leonsegui.
El párroco de la Iglesia de Santa Cruz, Balbino Reguera, y el otro vicario pastoral del templo, Pedro R. Molina, también declinaron hacer declaraciones sobre su compañero.

Los ladrones de Portlligat querían robar el cuerno del rinoceronte


Los asaltantes abandonaron de inmediato su actitud delictiva cuando descubrieron que la cabeza del paquidermo era una réplica del original

Los ladrones que irrumpieron la madrugada del pasado lunes en la casa del pintor Salvador Dalí enPortlligat pretendían robar el cuerno de rinoceronteque adornaba el comedor de verano de la villa. Según las hipótesis de la investigación, los ladrones abandonaron de inmediato su actitud delictiva cuando descubrieron que la cabeza del paquidermo era una réplica fabricada con diferentes materiales, pero ninguno del valor del ansiado cuerno. Abandonaron las herramientas, y se fueron de allí.
Cuando se abrió al público de la casa Dalí de Portlligat se decidió por motivos de seguridad e higiene realizar copias tanto de los libros, como de otros objetos, entre ellos algunos animales disecados, y en concreto de esa cabeza de rinoceronte.
La Fundación Gala-Salvador Dalí presentó este martes la denuncia ante los Mossos d'Esquadra, después de que el servicio de limpieza descubriera el lunes por la mañana un agujero de unos 40 centímetros de diámetro en el techo del llamado comedor de verano y la cabeza alada del rinoceronte abrazada con una soga y pendiendo en el aire en un emplazamiento distinto al habitual.
La reconstrucción de los hechos señala que durante la noche del domingo al lunes una o dos personas irrumpieron en la casa de Portlligat y se adentraron en el terreno que la colinda. La aproximación se produjo por la zona del olivar, que llega hasta la fachada del comedor de verano. La presencia de los intrusos hizo que las alarmas que detectan movimientos –conocidas como volumétricas- activaran las luces exteriores de esa zona. Ello alertó al vigilante de seguridad que cada noche protege el recinto desde un puesto de mando ubicado en la propia casa. La luz se encendió, pero después de un chequeo detenido de todos los monitores de vídeovigilancia, se atribuyó la activación del sistema automático de alumbrado al paso de algún animal.
La casa de Portlligat cuenta con personal de vigilancia todo el día. En los turnos de mañana y tarde, la custodia se realiza de forma presencial y con rondas continuas. De noche, la vigilancia se realiza desde el llamado puesto de control a donde van a parar las señales de todas las cámaras que rodean tanto el exterior como el interior de la casa. El sistema graba todas las imágenes. Además, cuenta con la red de alarmas volumétricas.
No hay duda de que cuando se encendieron las luces del olivar, los intrusos acababan de acceder a la zona. Subieron al tejado y procedieron a su perforación. Pero durante la noche, no se disparó ninguna otra alarma.
Durante la primera ronda de los vigilantes durante la mañana, y antes de que se descubriera el robo, se localizaron unos cascos con micrófono que sirven de manos libres para un teléfono móvil. Instantes después, el equipo de limpieza localizó el agujero y la cabeza. En la parte exterior del techo, se localizaron dos destornilladores, un pañuelo de papel y una pequeña sierra de mano.
El cuerno del rinoceronte presentaba unas rascadas y unas erosiones en su base que, con toda probabilidad, las causó el intento de separarlo del falso cráneo con la sierra de mano descubierta en el tejado.
Existe en el mundo un mercado negro de compraventa de cuernos de rinoceronte en el que se manejan enormes cifras. Existen fetichistas o creyentes en ritos ancestrales de diferentes culturas que atribuyen propiedades milagrosas al polvo de esta pieza del paquidermo.

Los forenses descartan que la muerte del bar El Diamante fuese accidental

Familiares del acusado, incluida su novia, hablan con el abogado Álvarez-Buylla.

El acusado sostiene que la víctima estaba muy agresiva y que tuvo que defenderse con un cuchillo l Los testigos ofrecen versiones confusas sobre lo ocurrido

Oviedo, L. Á. VEGA
Los forenses que realizaron la autopsia del cuerpo de Miguel Rodríguez Morán, el vigilante de seguridad gijonés apuñalado mortalmente en el pub El Diamante, de Pola de Siero, descartaron ayer que hubiese sido herido de forma accidental, tal como dijo el acusado, Adrián C. P., en la primera jornada del juicio por jurado que se celebra en la Sección Segunda de la Audiencia. Los testigos que declararon ayer ofrecieron versiones confusas. La camarera del local y una amiga de ésta fueron un poco más claras, pero el resto, incluida la novia del presunto homicida, aseguraron haber visto muy poco de lo ocurrido.

El pasado lunes, en la primera jornada del juicio, Adrián C. P. declaró que la víctima se lanzó contra él y que ambos cayeron al suelo, momento en el que debió producirse el pinchazo. El acusado negó haber lanzado golpe alguno con la navaja de 16,5 centímetros de hoja que hirió mortalmente a Rodríguez. El informe de los forenses echó ayer por tierra esa versión. Uno de ellos, Javier Dorado indicó que no se trató de «un mero pinchazo, el golpe tuvo que hacerse con una fuerza importante». El cuchillo entró «por el lado derecho del tórax, atravesó el pericardio, y perforó la aurícula derecha del corazón, que, como se sabe, está en el lado izquierdo del pecho», indicó. El arma siguió una trayectoria horizontal y diagonal, de adelante hacia atrás.

Dorado indicó que, si la víctima hubiese resultado herida al caerse accidentalmente sobre la navaja, se tendrían que haber encontrado lesiones cutáneas en la zona de entrada, causadas por el mango, algo que no se aprecia. Los forenses encontraron pequeñas lesiones en la ceja izquierda, en la mejilla y otras partes de la cabeza, así como en una mano, que indican que hubo «algún intercambio de golpes».

El forense César Luis Conti encontró alcohol (dos gramos de etanol por litro de sangre) y cocaetileno, que se produce en el hígado por la metabolización de la cocaína mezclada con el alcohol, y que tiene un efecto más tóxico y duradero en el cuerpo que la cocaína por sí sola. Conti reconoció a preguntas de la defensa que esta mezcla «potencia el componente eufórico, así como la hiperactividad motora», aunque también reconoció que le faltan datos para establecer el grado de afectación de la víctima.

El dato es importante, puesto que el acusado sostiene que el fallecido estaba muy agresivo y que tuvo que defenderse con el cuchillo por tratarse de un hombre que «era el doble de grande de él». Se trata, sin duda, de una exageración, puesto que, según los forenses, la víctima medía 1,75 metros y pesaba unos 70 kilos.

Los testigos, además, señalan que el fallecido estaba de lo más tranquilo. Una testigo añadió que el acusado se unió en determinado momento a la víctima en la barra del bar y que parecían «amigos». En ese momento, «estaban metiéndose rayas, les vi jugar con las bolsas de cocaína», indicó la testigo.

SUCESOS | Testigos relatan cómo fue la detención de los atracadores 'Johnny lo placó como si fuera un jugador de rugby'


El vigilante, Johnny, sujeta a uno de los atracadores. | Efe
  • Dos atracadores estonios detenidos por viandantes tras robar una joyería
  • El escolta del alcalde, que desyunaba cerca, y un vigilante los interceptaron
  • Los ladrones llevaban siete relojes de alta gama que valían 94.000 euros
Sevilla, 11 de la mañana. En una cafetería desayuna J., escolta del alcalde de la ciudad, un veterano agente de los tiempos de Soledad Becerril. Toma café ajeno a lo que ocurre no muy lejos de allí. En frente, Johnny, un vigilante de seguridad de unas oficinas de la Junta, conversa con algunos funcionarios que han salido a fumar un cigarrillo, sin imaginar lo que ocurrirá en unos minutos.
El escolta con uno de los asaltantes. | Efe
El escolta con uno de los asaltantes. | Efe
De repente, la tranquilidad se rompe.Voces de auxilio ponen en alerta a todos cuantos deambulan por la calle Jaén, muy cerca de la Plaza Nueva. El escolta del alcalde deja su café y sale corriendo del bar, y con ayuda de otros viandantes detiene a alguien que corre sospechosamente, perseguido por una mujer. Acaba de atracar una joyería.
No actuaba solo. Su compañero sigue corriendo por la calle Albareda, cuando un funcionario que fuma a las puertas de la Intervención General de la Junta de Andalucía lo zancadillea, lo que permite a Johnny placarlo como a un jugador de rugby que trata de escabullirse. En su ayuda acuden varios ciudadanos que lo inmovilizan hasta que, por fin, llega la Policía Local y los detiene.
La portavoz de la Policía explica que los dos detenidos son de nacionalidad estonia. Entraron en una joyería de la calle Jaén armados con pistolas simuladas y esprays de pimienta, con el que llegaron a rociar los ojos de una de las dependientas. En su huida se llevaron siete relojes de alta gama, valorados en unos 94.000 euros, pero olvidaron las armas.
Los dos atracadores son dos hombres de unos treinta años que, según explica la Policía, no opusieron resistencia cuando fueron apresados. Iban estrafalariamente vestidos, con sombreros y gafas oscuras, en un intento por ocultar sus rostros.
El propio escolta del alcalde y la Policía Local atribuyen el mérito de la detención a la actuación de los ciudadanos.

SEVILLA / SUCESOS Dos atracadores, reducidos por los ciudadanos tras asaltar una joyería


Portaban pistolas y rociaron con un aerosol a los dependientes, quienes pudieron dar la voz de alarma

Día 29/09/2011 - 01.48h
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EFE/JOSÉ MANUEL VIDAL / VÍDEO: ATLAS
Uno de los atracadores es esposado por un policía
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El centro de Sevilla, concretamente la zona de la Plaza Nueva, vivió en la mañana de ayer un episodio de película de policías y ladrones con final feliz y gracias, sobre todo, a la colaboración ciudadana. Y es que dos hombres entraron en la joyería «Shaw», situada en plena Plaza Nueva, con la intención de perpetrar un atraco. Incluso consiguieron un pequeño botín. Pero con lo que no contaban era con la valentía tanto de los dependientes del establecimiento como de varios viandantes, que no dudaron en abalanzarse sobre los presuntos atracadores cuando huían, reteniéndolos hasta que llegó la Policía.
Los hechos acontecieron sobre las once de la mañana cuando dos individuos, al parecer de nacionalidad estonia, llamaron al timbre de la puerta de la joyería «Shaw». Acudió a abrirles Mari Paz, una de las encargadas y que lleva «toda la vida» en este establecimiento. «Cuando les abrí la puerta y accedieron de manera rápida supe que nos iban a atracar», señaló más tarde, presa de un ataque de ansiedad, recordando que «hablaban en inglés». Los hombres portaban sendas pistolas. Uno de ellos se cubría con un sombrero de paja y una grandes gafas de sol, mientras que el otro iba con el rostro al descubierto y llevaba una mochila. Una vez dentro, amenazaron a Mari Paz y a Carlos, hijo de dueño, que en estos momentos estaban en la zona donde se atiende a los clientes.
Dos atracadores, reducidos por los ciudadanos tras asaltar una joyería
KAKO RANGEL
Mari Paz, dependienta de la joyería, explica que fue rociada con un aerosol y amenazada con pistolas
En el interior se encontraban otros dos empleados. Mientras uno de los atracadores sacaba una pequeña escalera y se dirigía al escaparate donde se encontraban los relojes de la marca Rolex —resguardados por una mampara alta—, el otro rociaba con un espray a las víctimas.Empero no contaban con la disposición de Mari Paz y de Carlos. Ella, a pesar del pánico, salió corriendo hacia la puerta trasera, que da a la calle Jaén para pedir auxilio. «Decidí salir corriendo y que si me pegaban un tiro que fuese por la espalda», explicaba mientra era atendida por los servicios sanitarios como consecuencia del picor provocado por el aerosol y por su estado de nervios. Mientras, Carlos hacía frente a los atracadores, de tal manera que optaron, tras haber sustraídos una decena de relojes, por salir huyendo. Lo hicieron enfilando la calle Jaén en dirección a Albareda.
Fue entonces cuando se dieron de bruces con varias personas que en esos momentos desayunaban en un bar que hace esquina con Albareda, entre los que se encontraba un escolta del alcalde, Juan Ignacio Zoido. Estos, alertados por los gritos de la dependienta, no dudaron en cerrar el paso a los atracadores y retenerlos. Uno de ellos consiguió salvar este escollo y corrió por la calle Albareda. Pero allí estaba el vigilante de seguridad de una delegación de Hacienda que, al igual que los anteriores, pudo reducir al atracador.
Para colmo de desdichas de estos individuos, en el momento del asalto, a pocos metros, en la esquina de Plaza Nueva con Tetuán, varios dispositivos de bomberos y Policía Local intentaban sanear una cornisa. También estos últimos corrieron hacia el lugar de los hechos cuando se encontraron a los dos atracadores reducidos ya por los viandantes.
Dos atracadores, reducidos por los ciudadanos tras asaltar una joyería
KAKO RANGEL
Varios viandantes, entre ellos un escolta del alcalde, dieron «caza» a los atracadores
El revuelo formado —a esa hora eran muchas las personas que transitaban por la zona— hizo que se alterase el día a día de este conocido establecimiento sevillano, que ya fue objeto, «hace tres o cuatro años», de un robo aunque desde fuera, esto es, rompiendo uno de los escaparates.
En esta ocasión todo concluyó de manera feliz. Salvo para los atracadores, claro está, que no poseen antecedentes penales y que llevaban pistolas simuladas.
Como en las películas...
Ciudadanos estonios con pistolas simuladas
El atraco a la joyería «Shaw», en plena Plaza Nueva, suscitó la curiosidad de decenas de personas que se encontraban en esos momentos por la zona. Tras ser detenidos los autores, las especulaciones se dispararon mientras algunos de los dependientes tenían que ser atendidos al haber sido rociados con un aerosol. Posteriormente, los atracadores fueron conducidos a dependencias policiales, donde se conoció que se trata de dos individuos de nacionalidad estonia, que portaban pistolas simuladas y a los que, al cierre de esta edición, no se les conocían antecedentes penales.


Investigan en Gipuzkoa una trama que vendía falsos diplomas para escoltas


Una unidad especial de agentes pertenecientes al Cuerpo Nacional de Policía mantenía ayer abierta una operación en Gipuzkoa con el objetivo de dejar al descubierto una trama de expedición y venta fraudulenta de diplomas para vigilantes jurados y escoltas. Cerca de una veintena de personas fueron llamadas a declarar a dependencias policiales para que pudieran justificar la legal obtención de dicho documento, imprescindible para optar al examen de escolta y acceder posteriormente a un puesto de trabajo.
La operación, según fuentes consultadas, habría comenzado en Madrid, donde la Unidad de Seguridad Privada de la Policía Nacional habría tenido conocimiento de las presuntas actividades ilícitas desarrolladas por una academia especializada en la preparación de escoltas.
Los investigadores tratan de determinar si este centro, al parecer radicado en Madrid, ha expedido diplomas sin que los candidatos hubiesen realizado los cursillos obligatorios.
Los diplomas se otorgan sólo cuando las personas que optan a esta actividad profesional adquieren en los cursos de formación los oportunos conocimientos para la actividad que van a desarrollar. Este documento es un requisito indispensable para poder presentarse a los exámenes que periódicamente convoca el Ministerio del Interior, que es el que en última instancia aprueba o suspende al candidato a escolta o vigilante.
Según las fuentes citadas, algunos de los escoltas y guardas ahora investigados habrían comprado el diploma sin haber acudido siquiera a las aulas de la academia. Estos habrían pagado entre 400 y 500 euros por la obtención de dicho documento.
Desde que la operación policial se puso en marcha, son alrededor de 400 los escoltas y vigilantes de todo el país que han sido llamados a declarar a dependencias policiales. Buena parte de ellos han terminado imputados por un delito de falsedad documental, mientras que sobre los responsables del centro de preparación recaería también la acusación de haber cometido un delito de estafa.
Ayer fueron cerca de veinte los escoltas y guardas que comparecieron en la comisaría de la Policía Nacional de Aldapeta, en Donostia. El martes, los agentes estuvieron en Pamplona, donde fueron investigados alrededor de otros veinticinco escoltas.
La Policía tiene previsto remitir hoy toda la documentación que ha obtenido al Juzgado de Guardia de San Sebastián, que será el órgano que a partir de ahora instruya una parte del caso.
Según las mencionadas fuentes, fue uno de los socios de la academia quien se habría dedicado a ofrecer los diplomas a clientes en el País Vasco.
La Asociación de Escoltas en Activo del País Vasco calcula que son 3.000 los guardaespaldas que hay en Euskadi. No corren buenos tiempos para esta profesión que ve que en los últimos meses la oferta de empleo se ha reducido. El recorte del número de escoltas anunciado por Interior haría que entre 500 ó 600 se quedaran sin trabajo, aunque se estima la paulatina supresión de esta medida podría dejar en un futuro sin trabajo a más de 2.000. En el último año, otro medio millar de escoltas han perdido su trabajo en el País Vasco.

domingo, 25 de septiembre de 2011

L'esborrany del reglament de la policia portuària equipara els agents a "vigilants amables"

policiaportuaria

El Sindicat de Policies Locals-UGT (SPL-UGT) considera que tant la Llei com el futur Reglament els deixa sense empara jurídica
El Sindicat de Policies Locals-UGT (SPL-UGT) considera que l’esborrany del Reglament de la Policía Portuària deixa sense empara jurídica aquest cos. Així ho han traslladat avui els representants del sindicat de la Policia Portuària de Barcelona (SPL-UGT), en una reunió amb la Subdelegada del Govern a Catalunya, M. Montserrat García Llovera. Aquesta trobada cal emmarcar-la dins d’altres contactes duts a terme per aquest col·lectiu amb el Secretari General d’Interior de la Generalitat de Catalunya, o amb el mateix Subdelegat del Govern a Tarragona, ciutat aquesta, on també opera aquest Cos Policial.

El motiu d’aquestes reunions ve determinat per la profunda preocupació i malestar, a la publicació de l’esborrany del Reglament de Explotació i Policia dels Ports d’Interès General de la Llei 33/2011. Tant a la Llei com al seu Reglament, es deixa sense empara jurídica a aquest Cos, que avui per avui realitza les tasques pròpies de policia de seguretat ciutadana als ports de Tarragona i Barcelona.
El nostre sindicat considera una absoluta irresponsabilitat que els agents, en les seves funcions diàries, siguin considerats per la Llei i el seu Reglament com a policia administrativa, o, dit d’una altra manera –i amb tots els respectes- “amables” serenos o vigilants.
Aquest col·lectiu s’ocupa de fer tota mena de tasques policials, com són la detenció, redaccions de minutes i presentació de malfactors; la custòdia de detinguts, la tasca d’operadors de les xarxes SIP, GESPOL, Rescat, COMWIN, GISPEM, etc.; la  regulació del trànsit, la immobilització de vehicles; la denúncia de vehicles pel Servei Català de Trànsit; els atestats per accidents de circulació; Alcoholèmies; control de tacògraf digital; policia mediambiental i policia administrativa.
D’altra banda, de la reunió cal destacar el grau d’implicació i l’interès que la Subdelegada del Govern a Catalunya ha mostrat envers la problemàtica plantejada, assegurant que un cop analitzades les propostes, iniciarà les accions pertinents per tal de donar suport a aquest col·lectiu.

    Contra el abuso de los derechos sindicales de Prosegur en Colombia


    Los sindicatos de la Alianza Prosegur de UNI Global Union escribieron una carta al Gerente General de Prosegur exigiendo que la empresa respete la ley y trate a todos los trabajadores con igualdad. FeS-UGT participa activamente en UNI global , el sindicato global de la comunicacion y servicios, que agrupa a más de 900 sindicatos y a más de 20 millones de afiliados en todo el mundo, y a través de esta crear la Alianza de Prosegur en UNI Global Unión.
    Prosegur participa en prácticas laborales ilegales destinadas a debilitar la organización sindical de los trabajadores.
    A finales de 2010 y principios de 2011, Prosegur ilegalmente pagó a sus empleados en Colombia U$S 2.200 para firmar un "Pacto Colectivo". Los pactos colectivos son acuerdos paralelos al convenio que el sindicato negocia. Si bien, los pactos colectivos son legales en Colombia, no pueden ser superiores a los acuerdos que los sindicatos firman. Sin embargo, solamente los trabajadores no-sindicalizados pueden ser contratados en un Pacto Colectivo. Fruto de la presión económica de Prosegur, muchos trabajadores se adhirieron al Pacto Colectivo para recibir los U$S 2.200, lo que también requiere que el trabajador renunciar a su afiliación sindical.
    La empresa ha dicho que si un trabajador sale del Pacto Colectivo durante el plazo del acuerdo, que es de 2011 a 2014, estará obligado a devolver los U$S 2.200. Así es casi imposible para el sindicato reclutar nuevos miembros de la plantilla actual.
    Prosegur ha declarado abierta e ilegalmente que dará un tratamiento preferencial a los hijos de los trabajadores no sindicalizados firmantes del Pacto Colectivo cuando haya nuevas oportunidades de empleo en la empresa en Colombia. Esto equivale a una discriminación contra los trabajadores sindicalizados y sus familias.
    Los sindicatos de otros países donde Prosegur está presente y que integran la Alianza Prosegur de UNI, escribieron al Gerente General Christian Gut la carta que sigue, exigiendo que la empresa respete la ley y trate a todos los trabajadores con igualdad.

    Un jurado enjuicia el crimen del bar El Diamante de Pola de Siero a partir del lunes



    Oviedo, L. Á. VEGA
    Un tribunal popular enjuiciará a partir de pasado mañana, lunes, el crimen del bar El Diamante, ocurrido en la madrugada del 8 de febrero de 2009 en el citado establecimiento, situado en la popular plaza de Les Campes de Pola de Siero. La víctima, el vigilante de seguridad gijonés Miguel Rodríguez Morán, que tenía 30 años, falleció tras recibir una puñalada en pleno corazón propinada presuntamente por el acusado, Adrián C. P., que ahora tiene 26 años.
    El ministerio público solicita una pena de 15 años de prisión por un delito de homicidio, no de asesinato. En el juicio, que se inicia el lunes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, y que se prolongará durante tres días, hasta el jueves, no se verán los delitos de amenazas y malos tratos que se imputaban también al acusado, de los que fue víctima esa misma noche su compañera sentimental y por los que el fiscal solicitaba inicialmente penas que sumaban un año y cuatro meses de cárcel.
    Adrián C. P., que fue condenado en octubre de 2008 por un delito contra la salud pública a tres años de cárcel y el pago de 2.300 euros de multa, regentaba en la época del crimen el bar El Diamante. Hacia la una y media de la madrugada del 8 de febrero de 2009 se produjo una discusión entre el acusado y la víctima, cuyo motivo no se contempla en el escrito de acusación, aunque en su día se especuló con un malentendido con la novia de presunto homicida. Miguel Rodríguez Morán se había separado momentáneamente de sus amigos, con los que estaba tomando una copa en otro local de Les Campes, centro de la movida nocturna de la Pola.
    El acusado, siempre según el fiscal, clavó a la víctima un puñal muy afilado de dieciséis centímetros y medio, hasta la empuñadura, lo que le provocó a Morán una herida de 3,5 centímetros en la cara anterior del tórax y una lesión mortal en la aurícula derecha del corazón, lo que le produjo la muerte.
    El vigilante fue encontrado por sus amigos tendido frente al bar y agonizante. Fallecería poco después en el Hospital Central. Adrián C. P. desalojó el bar y lo cerró tras la mortal agresión. Fue detenido poco después, en otro local de copas, aunque el arma homicida no fue encontrada por la Policía hasta el día siguiente, en el interior de una alcantarilla cercana a su domicilio.
    Además de las penas de prisión, el fiscal solicita una indemnización de 120.000 euros para la viuda de la víctima, otros 100.000 para su hijo, que cumplirá 5 años en noviembre, y 40.000 para sus padres.
    Fuente: vigilantesdeseguridad.com